
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la inflación de septiembre de 2026 fue de 1,9%, un aumento de 0,2 puntos porcentuales frente a agosto, impulsado por precios estacionales y regulados. El Índice de Precios al Consumidor acumuló 23,6% en los primeros nueve meses del año y registró una variación interanual de 33,4%.
Las expectativas privadas ya anticipaban una moderación gradual para los próximos meses. La mediana del Relevamiento de Expectativas de Mercado, elaborado por el Banco Central de la República Argentina, proyectaba subas de 1,7% en octubre, 1,6% en noviembre, 1,8% en diciembre y 1,6% tanto en enero como en febrero de 2027.
Para todo 2026, los participantes del relevamiento estimaban una inflación de entre 30% y 30,3%. El resultado de septiembre será una referencia para actualizaciones de contratos, negociaciones salariales, ajustes de ingresos y decisiones de consumo durante el último trimestre.
La inflación mensual había sido de 1,7% en agosto, el nivel más bajo en 14 meses. Con el registro de septiembre, el índice volvió a ubicarse cerca del 2%, una barrera que durante 2026 solo había quedado por debajo en junio y agosto.
Los precios estacionales avanzaron 2,9%, mientras que los regulados aumentaron 2,3%. El IPC núcleo, que excluye ambos componentes, subió 1,7% y tuvo entre sus principales incidencias a las comidas fuera del hogar y los productos farmacéuticos.
La división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles encabezó los incrementos mensuales con 3,1%. Educación quedó en segundo lugar, con un alza de 3%, mientras que Restaurantes y hoteles registró la menor variación, de 1,1%, seguida por Prendas de vestir y calzado, con 1,4%.
Alimentos y bebidas no alcohólicas fue el rubro con mayor incidencia en la mayoría de las regiones. En el Gran Buenos Aires, en cambio, el principal aporte al índice provino de los gastos vinculados con vivienda y servicios públicos.
El Gran Buenos Aires y la región Pampeana registraron aumentos de 2%, por encima del promedio nacional. El Noroeste y Cuyo marcaron 1,9%; el Noreste, 1,7%; y la Patagonia tuvo la menor variación regional, con 1,4%.
Sergio González, jefe de la Oficina de Inversiones de Cohen Aliados Financieros, vinculó la suba mensual con el comportamiento de los productos de oferta variable y los servicios regulados: “La suba se explica sobre todo por los estacionales (2,9%), que se dieron vuelta tras la baja de agosto por el salto de las verduras (tomate +34% y cebolla +25% en GBA). También pesaron los regulados (2,3%), con aumentos de gas, electricidad y prepagas”.
El analista destacó que el componente núcleo descendió frente al mes anterior y quedó por debajo del nivel general. “Es decir, la aceleración vino de componentes volátiles y de tarifas, no de la tendencia de fondo de los precios”, afirmó.
González sostuvo que la cifra estuvo en línea con los valores esperados por el mercado de capitales. “De acá en adelante, el mercado espera inflaciones mensuales en torno al 1,8%, lo que supone una leve desaceleración desde el registro de septiembre”, apuntó.
La mediana del REM había anticipado una variación mensual coincidente con el resultado informado por el Indec. Antes de la publicación oficial, C&T Asesores Económicos calculaba 1,9%, Fundación Libertad y Progreso y Eco Go estimaban 2%, y Equilibra preveía 2,1%.
Las consultoras seguían especialmente la evolución de Alimentos y bebidas no alcohólicas. Libertad y Progreso proyectaba una suba de 3,2% para esa división, mientras que Equilibra anticipaba aumentos superiores a 4% entre los productos estacionales, con incrementos en verduras y prendas de vestir.
Federico Filippini, jefe de Research de Adcap Grupo Financiero, consideró que el resultado dejó una señal favorable pese al aumento frente al mes previo. “A pesar de la aceleración de 1,7% a 1,9%, el dato de septiembre deja una lectura bastante positiva”, sostuvo, y añadió que el índice “terminó mejor que lo que relevaban varias consultoras”.
El economista volvió a poner el foco sobre la variación núcleo. “La inflación núcleo se ubicó en 1,7%, reforzando la señal de desaceleración subyacente. En definitiva, un buen balance para un dato que, hace apenas unas semanas, parte del mercado temía que pudiera ser bastante peor”, expresó Filippini.
En la Ciudad de Buenos Aires, el índice de precios había aumentado 1,8% en septiembre, una décima por encima de agosto. Esa medición utiliza una canasta y ponderaciones diferentes a las del indicador nacional, aunque permite anticipar la dinámica de algunos sectores.
Cuatro divisiones explicaron cerca de dos tercios de la suba porteña: vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; alimentos y bebidas no alcohólicas; salud; y educación. Vivienda tuvo la mayor incidencia, con un incremento de 2,3% asociado a expensas, alquileres y servicios del hogar.
Los alimentos aumentaron 2,1% en la Ciudad de Buenos Aires. Dentro de esa categoría, verduras, tubérculos y legumbres subieron 11,3%, mientras que las frutas bajaron 2,3%; educación avanzó 2,9%, salud aumentó 2,2% y prendas de vestir y calzado registró una suba de 2,3%.
El próximo informe del Indec mostrará la evolución de los precios durante octubre, al comienzo del último trimestre de 2026.

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