
El ministro de Economía Luis Caputo anunció que buscará convocar a los gobernadores para impulsar una reforma tributaria, una iniciativa que el propio funcionario condicionó a varios años de crecimiento sostenido y que el FMI aprovechó para fijar qué cambios considera prioritarios en la estructura impositiva argentina. Según el ministro, la meta de eliminar la mayor parte de los tributos distorsivos solo sería viable si la actividad avanza entre 6% y 8% anual durante varios años.
De acuerdo con el staff report del Fondo Monetario Internacional, el gasto tributario en la Argentina equivale al 3,5% del PIB y se explica sobre todo por el IVA, con 1,2% del PIB; el monotributo, con 1% del PIB; y los regímenes especiales, con 0,5% del PIB. Para el organismo, una reforma integral debe combinar equidad, eficiencia y estabilidad fiscal.
“Es la idea juntarse con los gobernadores y empujar esta iniciativa”, dijo Caputo en conferencia de prensa al confirmar que pretende avanzar con una reforma tributaria. El ministro sostuvo que una prioridad es comprometer a provincias y municipios en el esfuerzo fiscal y afirmó que la carga tributaria local, en especial Ingresos Brutos y las tasas municipales, representa el mayor costo para el sector privado.
“Hay que hacer un esfuerzo desde el lado de provincias y municipios”, planteó Caputo en esa misma conferencia. En declaraciones previas a Economía de quincho, el ministro también explicó que su objetivo es que “toda la economía converja a ese nivel impositivo del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones”.
Según el staff report del Fondo Monetario Internacional, la reforma debería reducir los gastos tributarios en impuestos básicos como el Impuesto al Valor Agregado, el Impuesto a las Ganancias y el Impuesto sobre Sociedades. El organismo también recomendó mejorar la eficiencia del régimen para autónomos y monotributistas, simplificar el impuesto societario y fortalecer los impuestos especiales.
De acuerdo con el FMI, esas medidas permitirían bajar de manera gradual los impuestos sobre el comercio y las transacciones financieras. También abrirían margen para que las provincias refuercen su estructura tributaria a partir del aumento en las transferencias de coparticipación.
En el caso del IVA, el organismo propuso unificar alícuotas y compensar a los hogares vulnerables. Según el staff report, esa modificación tendría un saldo fiscal neto de 0,4% del PIB.
Sobre el Impuesto a las Ganancias de personas físicas, el informe señaló que la recaudación equivale al 1,8% del PIB, un nivel que consideró bajo frente a países de la región y de la OCDE. El Fondo advirtió que la reforma de 2023 redujo de forma drástica la base imponible y dejó a menos del 1% de los trabajadores formales alcanzados por el tributo.
Según el organismo, aunque en 2024 esa decisión se revirtió de manera parcial, el umbral siguió por encima del nivel previo a 2023. Por eso sugirió reducirlo para que al menos el 20% de los trabajadores pague el impuesto, como ocurría en 2019, lo que sumaría 0,4% del PIB a la recaudación, además de armonizar deducciones entre categorías laborales y simplificar las escalas.
Caputo había explicado a Economía de quincho que hoy no puede extender a toda la economía el nivel impositivo del RIGI porque eso implicaría una menor recaudación y la reaparición del déficit. “Hoy no lo podemos hacer con toda la economía porque recaudamos menos, empezamos a tener déficit y todo el mundo dice ‘vuelve Cristina’”, afirmó al medio Economía de quincho.
En esa entrevista, el ministro planteó una secuencia concreta para reducir impuestos. “Si nosotros creciéramos entre el 6% y el 8% en los próximos cuatro años, tendríamos la posibilidad de bajar entre 1,5 y 2 por año. Te estoy hablando de que en dos años se fueron todas las retenciones, el impuesto al cheque. No hay que esperar ocho años ni por broma, si la gente se convence en tres años se fueron la gran mayoría de los impuestos distorsivos”, dijo Caputo a Economía de quincho.
En relación con el monotributo, el FMI sostuvo que el régimen facilita el cumplimiento y promueve la formalización, pero genera una carga efectiva muy inferior a la del sistema general. Según el staff report, esa diferencia fragmenta la estructura empresaria y limita el crecimiento de las firmas, mientras que el pago fijo por categorías provoca saltos bruscos en la obligación tributaria y desalienta el paso a escalas superiores.
La recomendación del organismo fue reducir los efectos de esos umbrales, armonizar tasas y cotizaciones con el régimen general y aprovechar herramientas digitales para simplificar el cumplimiento. El debate sobre ese esquema ya había escalado el año pasado, cuando circuló la versión de que el Gobierno evaluaba eliminarlo y el presidente Javier Milei salió a desmentirla.
Para el Impuesto sobre las Ganancias de sociedades, el FMI pidió una simplificación del sistema. El informe señaló que la alícuota máxima del 35% supera el promedio mundial del 25% y advirtió que la progresividad basada en tamaño y facturación incentiva la evasión.
De acuerdo con el organismo, una opción sería combinar un impuesto mínimo sobre la facturación con una tasa fija del 30%. También propuso un tratamiento más equilibrado de dividendos, intereses y ganancias de capital para reducir el sesgo a favor del endeudamiento frente al capital propio y modificar los incentivos sobre la distribución de dividendos.
El staff report recomendó además reforzar los impuestos especiales sobre tabaco, alcohol y bebidas azucaradas mediante un sistema mixto, con mayor peso de tributos específicos y una estructura ad valorem simplificada. Según simulaciones del Banco Mundial citadas por el FMI, subir los impuestos al tabaco hasta sus máximos históricos e indexarlos por inflación podría aportar 0,2% del PIB, mientras que ajustar los gravámenes a los combustibles para compensar la inflación sumaría 0,3% del PIB.
En materia subnacional, el Fondo sostuvo que el fortalecimiento del impuesto a la propiedad es clave porque la recaudación sobre bienes inmuebles alcanza solo 0,3% del PIB, por debajo de la de países comparables. Según el informe, la reducción de exenciones, la incorporación de propiedades rurales y la mejora de las valuaciones podrían elevar esos ingresos hasta 0,6% del PIB.
El organismo también recomendó reemplazar los impuestos provinciales sobre el volumen de negocios por un IVA dual, federal y provincial, como en India y Brasil. Según el staff report, ese esquema eliminaría los efectos en cascada y trasladaría la carga tributaria desde la producción hacia el consumo, mientras que los riesgos para la recaudación provincial podrían amortiguarse con transferencias, acuerdos transitorios y reformas orientadas a fortalecer los recursos locales.

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