
La Rioja volvió a recurrir a una herramienta que había generado un fuerte debate económico y político en 2024: los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), conocidos popularmente como “Chachos”.
La nueva emisión comenzó a distribuirse en agosto y contempla una ayuda extraordinaria de 50.000 Chachos por beneficiario. De acuerdo con los datos difundidos por la provincia, el programa alcanzará a unas 80.000 personas, lo que representa una inyección equivalente a aproximadamente $4.000 millones dentro del circuito económico local.
El objetivo oficial es doble: otorgar un refuerzo a determinados trabajadores y beneficiarios vinculados al Estado provincial y, al mismo tiempo, estimular el consumo en los comercios riojanos.
El nuevo esquema está dirigido a distintos grupos vinculados con la administración pública de La Rioja. Entre los beneficiarios se encuentran empleados de planta del Gobierno provincial, trabajadores vinculados a la Administración Pública, jubilados de la Policía que perciben la quincena y personas alcanzadas por programas y contratos relacionados con el Estado riojano.
Cada persona alcanzada por la medida recibirá 50.000 Chachos, con una equivalencia nominal de uno a uno respecto del peso argentino. La distribución comenzó el 17 de agosto y contempla un cronograma para los beneficiarios. La provincia estableció diferentes fechas de entrega según la terminación del DNI.
Los Chachos no son una moneda de curso legal nacional, sino bonos emitidos por la provincia en el marco del régimen de cancelación de deudas.
Su antecedente inmediato se remonta a 2024, cuando La Rioja puso en marcha una primera emisión en medio de la disputa financiera que mantenía con el Gobierno nacional.
En aquella oportunidad, la Legislatura provincial había autorizado una emisión de hasta $22.500 millones, mientras que los bonos comenzaron a circular meses después. La experiencia concluyó a fines de diciembre de 2024.
Para esta nueva etapa, los Chachos conservarán una paridad nominal de 1 a 1 con el peso y podrán utilizarse para realizar compras en establecimientos que formen parte del sistema.
Además, pueden emplearse para determinados pagos vinculados con el Estado provincial y servicios de empresas estatales, de acuerdo con las condiciones de la operatoria.
Uno de los puntos centrales del programa es lograr que los Chachos no queden solamente como un refuerzo para los beneficiarios, sino que circulen dentro de la economía provincial.
Según información difundida en los últimos días, ya son cientos los comercios riojanos adheridos al sistema. La intención del Gobierno de Ricardo Quintela es que los beneficiarios utilicen los bonos para realizar compras y que esos recursos vuelvan a circular entre comerciantes y proveedores de la provincia.
El ministro de Hacienda riojano, Fabián Blanco, sostuvo que la medida busca responder simultáneamente a las necesidades de los trabajadores y a las dificultades que atraviesa el sector comercial.
La nueva emisión tendrá vigencia durante los próximos meses y podrá ser utilizada hasta el 29 de diciembre de 2026. Existe además un incentivo para quienes conserven los bonos hasta su vencimiento: recibirán un interés del 1%, de acuerdo con las condiciones informadas para esta emisión.
La intención oficial, sin embargo, es que el mecanismo no se convierta en una herramienta de ahorro, sino que los Chachos sean utilizados para consumo y permanezcan dentro del circuito económico riojano.
La primera experiencia con los Chachos se produjo en 2024 y convirtió a La Rioja en protagonista de una discusión que excedió los límites de la provincia.
En aquel momento, los bonos fueron utilizados incluso para complementar el pago de salarios de trabajadores estatales. La emisión provocó críticas del Gobierno nacional y abrió nuevamente el debate sobre la posibilidad de que las provincias recurran a instrumentos propios frente a problemas de financiamiento.
Ahora, casi dos años después, el Gobierno riojano decidió volver a utilizar el mecanismo, aunque con un esquema orientado principalmente a entregar un refuerzo extraordinario y movilizar el consumo.
De esta manera, los Chachos vuelven a las calles riojanas con una misión concreta: funcionar como un refuerzo para miles de beneficiarios y, a la vez, convertirse en un mecanismo para mantener recursos dentro del circuito comercial de la provincia.

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