
El dólar volvió a subir en junio, avanzó cerca de 5% y alcanzó sus valores más altos en ocho meses, en un mercado que combina una demanda más firme, menor ritmo de compras del Banco Central y la proximidad de un segundo semestre con menos ingreso estacional de divisas.
En el mercado mayorista, la divisa se negoció este martes a $1.485, el precio más alto desde el 24 de octubre del año pasado, cuando había tocado $1.492, su récord nominal. Para la venta al público en el Banco Nación, llegó a 1.500 pesos, también en su nivel más elevado en ocho meses.
Ese movimiento mensual contrasta con lo que ocurrió en 2026: en el recorrido del año, el tipo de cambio solo avanzó $30, o 2,1%, frente a una inflación acumulada en torno al 16% en el primer semestre. La discusión entre los analistas ya no pasa por si el dólar seguirá subiendo, sino por si podrá superar a la inflación y dejar de representar una apuesta perdedora para los ahorristas.
Los operadores del mercado coincidieron en que la tendencia reciente era previsible y saludable para la plaza financiera. La fortaleza que mostró el peso durante buena parte del año había empezado a complicar diversas estrategias de inversión.
Una de las razones centrales detrás de la suba es el cambio estacional en la oferta de dólares. Tras la liquidación de la cosecha gruesa, el mercado anticipa un segundo semestre con menos ingreso de divisas, justo cuando el Banco Central ya desaceleró el volumen de compras en la plaza cambiaria.
En ese marco, la autoridad monetaria ya compró unos USD 11.000 millones en 2026, en función del objetivo previsto para todo el año. Con menor flujo del agro, también se reduciría su capacidad de absorción en el mercado.
La inflación alta es otro de los factores que presionan sobre el tipo de cambio. Las tasas reales negativas para las colocaciones en pesos deterioran el interés por los bonos del Tesoro y, al mismo tiempo, los saltos abruptos del dólar, como el observado en junio, funcionan como advertencia sobre el riesgo de sostener una divisa demasiado estable mientras los precios no bajan al ritmo esperado.
A eso se sumó un elemento puntual de fin de mes. En la plaza cambiaria se observaron compras de empresas del sector energía para girar dividendos al exterior, mientras que el cobro del medio aguinaldo aportó mayor volumen a la demanda minorista.
El contexto internacional también acompañó el movimiento local. El Dollar Index, o DXY, que mide la relación del dólar de Estados Unidos con una canasta de monedas principales como el euro, el yen, la libra esterlina y el yuan, alcanzó este martes los 101,2 puntos, su nivel más alto desde marzo de 2025.
En 2026, esa referencia muestra un fortalecimiento de la moneda estadounidense de 3,2%. La dinámica externa se trasladó al mercado argentino, donde la cotización local suele reflejar parte de esos cambios globales.
También influyó la depreciación del real brasileño. En junio, el dólar en Brasil subió 3%, desde 5,04 hasta 5,19 reales, y desde el piso de 4,91 reales del 12 de mayo acumuló una suba de 5,7% en siete semanas.
Ese movimiento tuvo efecto sobre Argentina por la relación comercial con Brasil. La suba de la divisa en el país vecino contribuyó a revertir la tendencia de apreciación del peso argentino que predominaba en ese período.
Sobre las expectativas cambiarias, el Banco Central difundió la presentación que realizó su vicepresidente Vladimir Werning en un evento organizado por la Fundación Mediterránea la semana pasada. Allí sostuvo que, además de la acumulación de reservas, la entidad dispone de otras tres fuentes de “poder de fuego” en moneda extranjera por más de USD 20.000 millones para atenuar una eventual presión sobre el dólar.
Werning identificó tres instrumentos: operaciones en futuros del dólar, swaps bilaterales de monedas que estarán plenamente disponibles hacia mediados de 2026 y la renovación de USD 6.000 millones en REPO, es decir, préstamos de bancos internacionales garantizados con bonos.
El funcionario también señaló que los giros de dividendos acumulan USD 2.600 millones en lo que va del año, el nivel más alto desde al menos 2015. Esa tendencia anticipa para junio una salida mensual superior a USD 800 millones.
Según expuso el vicepresidente del Central, el último pago de Bopreal permitió resolver el 50% de la deuda comercial del sector privado que seguía pendiente a diciembre de 2023.

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