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Los principales factores que aceleraron el cierre de Whirlpool en el país

La compañía anunció este miércoles el cierre de su planta de lavarropas de Pilar y despidió a 220 trabajadores.

Whirlpool anunció el cierre definitivo de su planta de lavarropas ubicada en el Parque Industrial de Fátima, en Pilar, y el despido de 220 trabajadores. La empresa dejará de fabricar en Argentina y pasará a operar únicamente como importadora. La decisión se oficializó este miércoles y marca el fin de un proyecto industrial iniciado en octubre de 2022 con expectativas de alta producción y fuerte perfil exportador.

La compañía había proyectado fabricar 300.000 lavarropas por año y destinar el 70% al mercado externo. Sin embargo, según fuentes del sector y de la propia firma, el objetivo nunca se alcanzó. Los altos costos locales y la pérdida de competitividad para exportar fueron factores centrales. A esto se sumó, en el último año, la apertura comercial que incrementó de manera significativa la cantidad de electrodomésticos importados y redujo los precios en el mercado interno. De acuerdo con datos de NielsenIQ, los lavarropas se vendieron en octubre un 20% más baratos que en el mismo mes de 2024.

En diálogo con Infobae, desde la empresa señalaron que el modelo de negocio “no logró ser eficiente ni ágil” en un contexto de caída del consumo y un aumento acelerado de las importaciones. La matriz regional de Whirlpool, ubicada en Brasil, resolvió entonces finalizar la producción local y transformar la operación en un esquema exclusivamente comercial.

La compañía ya había reducido su actividad en el país en 2024, cuando despidió a 60 empleados por la baja en las exportaciones a Brasil. No es la primera vez que abandona la fabricación en Argentina: en 2003 cerró su planta de heladeras en San Luis y también se volcó a la importación.

La salida de Whirlpool ocurre en un escenario general de contracción industrial. Empresas del mismo sector, como Electrolux, Mabe y Autosal, registran suspensiones, despidos o cierres parciales de plantas debido a la caída de la demanda interna y la competencia de productos importados. El vicepresidente de la Cámara de la Refrigeración y el Aire Acondicionado (Cairaa), Sergio Doldán, sostuvo que producir en Argentina cuesta “entre 35% y 40% más que importar”, lo que presiona a toda la industria.

Mientras negocia con la Unión Obrera Metalúrgica los términos del paquete indemnizatorio, Whirlpool continúa con el proceso de desvinculación del personal afectado, que incluye operarios y trabajadores de áreas técnicas. La compañía confirmó que la transición hacia un modelo centrado en importaciones ya está en marcha.

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